Cómo tomar mezcal sin quedar como turista
Besitos, no tragos. Temperatura ambiente. Y por favor, suelta el limón. Cinco reglas para disfrutarlo de verdad.

El mezcal tiene fama de rudo, pero la mayoría de las veces el problema no es el mezcal: es cómo lo tomamos. Aquí van cinco reglas simples para que la próxima ronda sepa a lo que tiene que saber.
1. Sírvelo a temperatura ambiente
Nada de hielo ni congelador. El frío apaga los aromas, y en un mezcal joven los aromas son la mitad de la experiencia. Una copa veladora o un caballito de boca ancha funcionan mejor que el vasito tequilero.
2. Besitos, no tragos
El primer sorbo es pequeño y sirve para acostumbrar la boca. El segundo ya te cuenta la historia: el cocimiento, el humo, la fruta. Si te lo acabas en uno, te perdiste todo eso.
El mezcal, como la gente que vale la pena, no se define por lo elegante que se ve, sino por lo que provoca.
3. Lo que va al lado
Rodajas de naranja con sal de gusano o sal de chapulín. El limón es para el tequila; aquí tapa más de lo que acompaña.
4. Empieza por el espadín
Es el agave más cultivado y el más amable para empezar. Tiene dulzor de agave cocido y un humo que no se impone.

5. Pregunta por el maestro
Un buen mezcal siempre tiene a alguien detrás. Si la botella no dice quién lo hizo ni de qué agave es, desconfía. La nuestra lo dice en la etiqueta y lo firma a mano.
